¿Qué es el Acuerdo de Escazú y por qué debería importarte?

¿Sabías que en 2017, América Latina fue la región con más ambientalistas asesinados? 116 personas, para ser exactos.  Global Witness confirma que el 60% de los asesinatos de defensoras y defensores del medio ambiente en el mundo ocurren en la región de América Latina y el Caribe.

¿Te preocupa? ¿Quisieras hacer algo al respecto? Sigue leyendo.

¿Qué es el Acuerdo de Escazú?

El Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe o, dicho corto, el Acuerdo de Escazú (por la ciudad costarricense en que se firmó), es el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe.

El objetivo principal del Acuerdo de Escazú es abogar por los derechos de acceso-a la información, participación y la justicia en asuntos ambientales-, garantizando así la  implementación plena y efectiva de la democracia ambiental en los países de Latinoamérica y el Caribe.

Además, contempla la creación y el fortalecimiento de las capacidades y la cooperación, contribuyendo a la protección del derecho de cada persona, de las generaciones presentes y futuras, a vivir en un medio ambiente sano y al desarrollo sostenible.

Lo anterior quiere decir que si nuestro país firmara el Acuerdo, tendríamos derecho a:

  • Acceder a información de cómo se manejan los asuntos ambientales, la cual tendría que ser facilitada por derecho.

Dicha transparencia es muy importante porque, en este momento, la entrega de información ambiental no existe, y la opacidad de ésta protege el lucro, la impunidad y la corrupción de las actividades de las grandes corporaciones en nuestro país y la región. Por otro lado, el Estado debe rendir cuentas de la forma en que dirige la cartera de medio ambiente y cómo se gestionan los temas ambientales por parte del Gobierno. Facilitar esta información a la ciudadanía es fundamental para su empoderamiento en temas ambientales. Es garantizar el derecho de saber, de estar informados y poder actuar sobre la base de ese conocimiento.

  • Participar en la política  ambiental del país.

Por ejemplo, ser parte de consultas públicas para la toma de decisiones en alguna cuestión de ambiente o el que la opinión ciudadana sobre cierto tema medioambiental sea considerada. Se trata de asegurar que el derecho a ser escuchados y poder hacer propuestas sea respetado, logrando disposiciones y políticas públicas más participativas e inclusivas de quienes viven las consecuencias de una mala gobernanza en su realidad diaria.

  • Acceder a mecanismos de justicia para los defensores de derechos humanos en asuntos ambientales.

Es decir, que podríamos llevar a juicio casos de amenazas, injusticias y atropellos a los que se enfrentan los activistas ambientales en la región y el Estado estaría obligado a brindar protección a esos líderes. De ratificar el Acuerdo, sería una salvaguardia para todas estas personas que alzan su voz en pro del medio ambiente de sus comunidades y se ven en peligro de incluso muerte por ello.

En resumen, ratificando el Acuerdo de Escazú podríamos practicar nuestro derecho a la contraloría social en aspectos ambientales de nuestro país con plenitud, sin temores o limitantes, con lo cual ejerceríamos ciudadanía activa sobre un tema de gran importancia para todos como lo es nuestro medio ambiente.

Muy bien, pero ¿por qué es importante?

Aunque, a la fecha, haya muchos acuerdos ambientales y El Salvador sea parte de varios de éstos, el Acuerdo de Escazú es único en su especie porque su objeto es un aspecto que jamás se había considerado: la democracia ambiental. Ese término trae consigo el concepto de pertenencia, el derecho a ser consultado en las decisiones relevantes que afectan a los ciudadanos de una comunidad democrática e, incluso, supone el cuestionamiento permanente de la autoridad.

Es decir que éste Acuerdo se traduce en una obligación de los Estados firmantes de garantizar la buena gobernanza y el acceso a derechos democráticos básicos, lo que significa que el Acuerdo no crea derechos nuevos, sino que reconoce y reivindica los derechos básicos ya existentes, con un especial matiz en temas ambientales.

¿Qué garantiza que los Estados cumplirán?

Ésta es otra particularidad importante de este Acuerdo: es de naturaleza vinculante, lo que quiere decir que al ratificarlo, los Estados se obligan a cumplir con lo pactado.

Un poco de historia:

El momento es hoy

Este acuerdo surgió a partir de la necesidad de darle cumplimiento al Principio 10 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Agenda 21), en la que ha sido denominada la Cumbre de la Tierra, en 1992. Dicho principio implica asegurar que toda persona tenga acceso a la información, participe en la toma de decisiones y acceda a la justicia en asuntos ambientales.

Desde 1992 que se desarrolló la Cumbre de la Tierra tuvieron que pasar casi 30 años para que se buscara operativizar el principio 10 de la agenda. Así, luego de cerca de siete años de etapas preparatorias y negociaciones, el 4 de marzo de 2018 se adoptó finalmente el Acuerdo de Escazú y se abrió a la firma de los 33 países de América Latina y el Caribe el 27 de septiembre del mismo año.

A partir de ese momento se encuentra sujeto a la firma y ratificación de aquellos países que lo hayan firmado. El mismo texto del Acuerdo establece que el resto de países de América Latina y el Caribe tendrán plazo para firmar el documento hasta el 26 de septiembre de 2020 y que, para entrar en vigor, requerirá que se depositen al menos 11 ratificaciones. El tratado entrará en vigencia 90 días después de ello.

A la fecha, hay 16 firmas y Guyana se convirtió en el primer país en ratificar el Acuerdo de Escazú el 18 de abril de 2019 y, es por todo lo hablado que, buscamos la firma y ratificación por parte de El Salvador. Puede que aún haya mucho por hacer y es cierto que las leyes quedan muchas veces únicamente en papel, pero el adherirse a éste Acuerdo significa un gran avance y compromiso en materia ambiental para nuestro país, pues se reconocerían derechos que se han venido violentando por tanto tiempo descaradamente, por lo que hay que impulsarlo y reclamar su justo cumplimiento.

Referencias:

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